Os
dejo un nuevo capitulo.
Es un
regalito, no creo que vaya a poder publicar tan diariamente pero bueno, cada
cosa con su tiempo.
Perdonadme
las faltas de ortografía, cuando tenga tiempo lo reviso y lo reescribo.
Besos
y saludos ;)
Sophie:
Noto el cuerpo inerte de mi compañero y
ciertamente me asusto pero su brazo me confirma que aun se encuentra
bien…metafóricamente. Está desmayado y recibiendo un montón de golpes, incluso
más que yo, y eso me preocupa. No sé ni cómo ha aguantado tanto. Seguimos por
el mismo pasaje hasta que finalmente los golpes cesan, la marea baja y por
último a lo lejos se divisa una playa. Sonrío para mis adentros y acompaño a mi
compañero a la orilla, de una manera pésima pero que se le va a hacer. Estoy
agotada. Me dejo caer sobre la arena y me permito cerrar los ojos para
recuperar el aliento además de soltar todo el agua posible. Una vez que me he
recuperado vuelvo la atención al joven que descansa inerte sobre la playa con
las olas salpicándole. Me agacho a su lado para comprobar su pulso el cual es
regular, por suerte.
Saco mi teléfono de la parte trasera dando
por sentado que estaría roto. He viajado por un remolino lleno de rocas
clavándose en mi piel y he aterrizado en un lugar extraño donde puede que él
único ser con vida aparte de las plantas y nosotros dos sean caníbales. Le
levanto apoyándole contra mi cuerpo. Tengo rasguños y la espalda un poco
magullada pero Iskander ha parado los peores golpes llevándose consigo lo peor.
En este momento me alegro de haber asistido a los entrenamientos. Me cuesta un
poco emprender el camino pero finalmente consigo arrastrarle conmigo, hacía
donde quiera que el destino desee que vaya, digo vayamos. Para cuando llega la
noche estoy incluso peor, no he comido ni bebido nada y los golpes recibidos no
ayudan. Todo es bosque y más bosque, hasta ahora solo me he encontrado con un
par de ardillas, varios insectos y tarántulas, nada del otro mundo. Encuentro
un espacio oculto y sin ningún habitante. Apoyo a Adrian en el suelo. Me he
dado cuenta que todavía llevo el cuchillo y mi pañuelo de la suerte. En el camino
encontré un arroyo, no pude verificar si el agua era potable igualmente ahora
no importa en absoluto. Limpie sus heridas como me fue posible y volví a
intentar despertarle, no funcionó. Al menos pude sacarle un poco de agua del
cuerpo. Ahora estoy tumbada en la hierba pensando en todo lo que ha
sucedido desde entonces. Dejé a mi familia, me uní a los Dourglar, he cumplido
millones de misiones, pero nunca me había quedado más de unas horas o un día
(que es lo que tardan en venir los refuerzos) con uno de los protegidos. No
puedo permitir que lo capturen nuevamente o mi record y mi vida se vendrán
abajo. Me giro para encontrarlo recostado entre los arbustos, el pecho sube y
baja tranquilamente y su mente es ajena a todo lo que sucede alrededor. Decido descansar
un poco, no me puedo permitir flaquear en estas circunstancias.
Os dejo el primer capitulo.
Espero que os guste.
Adrian:
Parpadeo repetidas veces, molesto por la
débil luz que emite la destartalada bombillita que se balancea sobre mi cabeza.
Tengo los miembros doloridos, la vista
borrosa, un dolor tremendo en las costillas, el labio inferior rato al igual
que la nariz y una gran brecha en la cabeza que no deja de gotear sangre.
He perdido la noción del tiempo.
Las esposas que mantienen presas mis muñecas
me producen un extraño picor.
Agudizando un poco el oído soy capaz de
percibir los leves mormullos de la conversación que mis secuestradores están
manteniendo al otro lado de la puerta. No sé donde me encuentro y mucho menos
que es lo que quieren de mí.
Una nueva voz se alza entre las demás:
-Aparátense de mi camino
Escucho pasos. Los hombres se acercan. La
puerta de mi habitación emite un leve chirrido antes de abrirse de par en par.
Inmediatamente me yergo, sacando pecho y
manteniendo la cabeza en alto.
Mis músculos se tensan en cuanto un hombre
encapuchado entra en la sala. Emite un aura espeluznante.
-¡Soltadle!
Entran dos hombres más. El primero de ellos
tiene el pelo azul al igual que sus ojos, me es indiferente. Sin embargo el
segundo y el segundo rápidamente capta mi puesto que es mi agresor.
Le miro con odio recibiendo a cambio de su
parte una mirada confiada seguida por una torcida sonrisa.
-Soltadle- exige el que parece ser el jefe
-Pero…-comienza el primero
-Sin excusas- le interrumpe- ¡Ahora!
Se acerca a mí y me desata los pies.
Tengo la tentación de darles una patada y salir corriendo pero mantengo la
compostura. Al fin y al cabo me están soltando, por así decirlo.
-Vuelvan a sus tareas- les dice el encapuchado
saliendo de la estancia- Y usted Alexander Shiedfield, acompáñeme.
No hay escapatoria así que por una vez y por
mucho que me cueste hacerlo, sigo las instrucciones que me dan.
Las paredes tienen un color mugriento. Son de
un blanco sucio. Los pasillos están iluminados por bombillas similares a
las de mi celda. A ambos lados han puertas cerradas. De algunas de ellas
emergen gritos; de otras, golpes secos. Horribles sonidos llegan a mis oídos.
Subimos muchas escaleras, atravesamos largos
pasillos y chirriantes puertas hasta finalmente llegar a una gran puerta
de hierro.
Mi “acompañante” deja caer la capucha negra.
Mis ojos se abren de par en par, atónito. ¡Una mujer! El tipo de hace unos
segundos, el de la voz grave es una mujer. Y no una cualquiera, es muy guapa.
Su cabello es oscuro con mechas rojas y corto. Y sus ojos son grises.
-Chist, no quiero que llamemos la atención
Al salir descubro que nos encontramos en un
barco.
-¿Qué hacemos en un barco?- pregunto por
primera vez
-La pregunta es, ¿sabes nadar?
Antes de que me de cuanta me empuja por la
borda lanzándome a la mar. El agua está congelada y se me para la circulación
cuando me adentro en ella. Me cuesta respirar y el gran oleaje me arrastra a
donde le da la gana. Siento la presión de una pequeña mano sobre la mía,
deslizándose por mi brazo y el absurdo deseo de que sea una sirena me hace
soltar una carcajada lo que produce que me trague bastante agua. Esa mano tira
de mí sacándome a la superficie donde por fin puedo respirar. Escupo toda el
agua que soy capaz pero las olas siguen golpeando contra mí y arrastrándome.
Giro la cabeza y descubro que la que está a mi lado es la misma chica que
antes. En este momento no se si estar agradecido con ella por haberme sacado de
aquel antro de mala muerte o dispuesto a ahogarla. Pero me contengo. Un dolor
punzante me atraviesa la costilla dándome a entender que me he chocado contra
una roca. Noto como sus brazos suben hasta agarrarse a mi cuello, me deslizo
por la roca para más tarde chocar contra otra. Un sinfín de rocas me golpea por
todos lados pero mantengo mi brazo alrededor de mi salvadora aguantando los
golpes como me es posible. Al final no aguanto más y pierdo la conciencia.
Soy nueva y agradezco comentarios.
Sinopsis:
Adrian Crash es un chico corriente que se
verá envuelto en una apasionante aventura. En un mundo completamente nuevo le
aguarda una vida desconocida.
Sophie Leightbour va en busca de su hermano
perdido. Ambos fueron exiliados de pequeños aunque por caminos muy distintos.
Logan Wenster lucha contra los demonios que
le carcomen con la intención de liberarse de sus errores
Diana Kristen y Conrad Milton únicamente
viven la vida sin problemas de gran calibre.
Estos cinco amigos tienen el poder para
detener el peligro que se cierne sobre ellos y su gente.
A su vez nuevos sentimientos aparte del odio
y la ira se manifiestan. Estos nuevos vínculos pueden reforzar o destruir su
amistad.
Un pasado insólito y un futuro incierto.
Tendrán que descubrirse a sí mismos al tiempo que se enfrentan a múltiples y
devastadores peligros.